martes, 29 de enero de 2013

La Osteoporosis o "la enfermedad silenciosa"


La Osteoporosis se conoce como la “enfermedad silenciosa” (se la llama así porque no produce dolor). Esta enfermedad afecta mayormente a las mujeres y consiste en la pérdida de masa ósea y los huesos se van volviendo más porosos y frágiles. Con el tiempo, los huesos se van debilitando y hace que la persona que lo padece tenga más probabilidades de fracturarse.

A lo largo de la juventud, la masa ósea de una persona va aumentando. El cuerpo utiliza los minerales del calcio y fósforo para su formación. Alrededor de los 35 años, se llega al pico máximo de masa ósea total, donde a partir de aquí, de forma natural se empieza a perderla progresivamente. Ciertas enfermedades, hábitos de vida o la menopausia en el caso de las mujeres, pueden hacer que esta pérdida progresiva se acelere y puede ocasionar osteoporosis en edades más precoces. 

Esta enfermedad se estima que puede afectar a 1 de cada 3 mujeres de más de 50 años y a 4 de cada 10 de más de 75. Este porcentaje es menor en los hombres, sólo 1 de cada 12 hombres de más de 50 años tiene osteoporosis.

Hay distintos factores de riesgo para la osteoporosis, algunos podemos cambiarlos (los relacionados con el estilo de vida), pero en otros no podemos actuar (los relacionados con la genética).  
Los síntomas y signos de la osteoporosis no se presentan en las primeras etapas de la enfermedad, pero sí en las etapas avanzadas de la enfermedad cuando la pérdida de hueso ya es importante y provoca que puedan aparecer fracturas, dolores producidos por microfracturas, dolores y deformidades en la espalda,….

Los síntomas que se pueden presentar cuando la enfermedad es avanzada son:

• Deformidades de la columna, una espalda encorvada.
• Dolor en el cuello debido a fracturas de los huesos de la columna.
• Dolor muscular.
• Debilidad de los huesos y fracturas.  Las fracturas más frecuentes son las de Cadera.
• Pérdida de peso y estatura.

Ante la sospecha de una osteoporosis el médico puede mandar una: DENSITOMETRÍA O UN TAC. Las dos pruebas miden la densidad ósea de los huesos y son las dos formas más sencillas para obtener un diagnóstico correcto y seguro. No hay análisis de sangre y orina que aporten datos sobre esta enfermedad.

La prevención es el mejor tratamiento. Y el objetivo del tratamiento no es ni más ni menos que prevenir la fractura de los huesos. Los pilares fundamentales en la prevención de la osteoporosis son: una alimentación adecuada, hacer ejercicio físico diario y mantener unos hábitos de vida saludables (no fumar, no abuso del alcohol…)
En la práctica, lo cierto es que alimentos ricos en calcio suelen consumirse de forma deficitaria en la dieta diaria. Cuando la dieta habitual no aporta el calcio necesario, debe recurrirse a los suplementos. Estos nos ayudan a detener la reabsorción ósea y a evitar la pérdida del mineral.

En las mujeres menopáusicas, además de este suplemento de calcio, puede ser muy beneficioso el llamado Tratamiento Hormonal Sustitutivo que indicado y controlado por su ginecólogo, se ha demostrado que es muy eficaz para prevenir la pérdida postmenopáusica de hueso y también para prevenir fracturas osteoporóticas.

La alimentación juega un papel fundamental en el tratamiento de la osteoporosis. Una alimentación adecuada puede ayudar a prevenir la osteoporosis o retrasar su aparición. Es fundamental comenzar con unos buenos hábitos alimenticios desde la adolescencia y juventud, esto nos ayudará a aumentar el pico de masa ósea lo que ayudará en un futuro a un menor riesgo de sufrir fracturas por la reducción de masa ósea según nos vayamos haciendo mayores.

En general, podemos decir que una dieta saludable debe contener cantidades suficientes de: Calcio, Fósforo, Vitamina D, Lactosa y Flúor. Esto favorecerá la absorción del calcio en los huesos y así prevenir la pérdida del mismo al ser absorbido por el organismo.
Deberían incluirse como mínimo, unas tres raciones diarias de alimentos ricos en calcio. El aporte de calcio es esencial para mantener los huesos fuertes y saludables durante toda la vida. En determinadas épocas, crecimiento, embarazo,  y sobre todo en la menopausia, las necesidades de calcio son mayores, en esta última etapa (la más elevada), las necesidades de calcio son de 1.500mg/día.


                                                       Mª José García Delgado
                                     Enfermera de Vitalia Alcalá de Henares


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lunes, 14 de enero de 2013

Escuela de Familias. 19 de enero de 2013. "Llega enero ¿Ahora qué? Beneficios de las actividades terapéuticas"





BENEFICIOS DE LAS ACTIVIDADES TERAPÉUTICAS


En esta ocasión  desde Vitalia hemos querido dedicar nuestro habitual espacio mensual de las Escuelas de Familia para dar a conocer algunas de las actividades que realizamos a diario en el centro con nuestros usuarios. Muchas de ellas son ya conocidas por todos, si bien es cierto, que son menos conocidos los beneficios de las mismas en nuestro organismo, por lo que nos detendremos a detallar la mejoría que producen a nivel físico, cognitivo y funcional. Otras de las actividades que presentaremos podrán sorprender, ya que a simple vista, por su cotidianidad, pasan desapercibidas sus propiedades terapéuticas.

Se entiende como actividad terapéutica toda aquella actividad que bien por si misma o por su capacidad de adaptación produce un beneficio terapéutico en el usuario. Además debe cumplir las siguientes características:
- Que el fin de la misma sea beneficioso para el usuario.
- Cumplir una serie de objetivos (a corto, medio o largo plazo).
- Prevenir la discapacidad y en el caso de que ya exista mejorar la calidad de vida y disminuir el nivel de dependencia.
- Implicar al usuario en el proceso terapéutico.
- Capacidad de adaptación a distintos niveles de dependencia, patología, género y edad.
- Ser motivadora.
- Ha de estar supervisada por un profesional cualificado que la adapte a cada individuo en función de sus capacidades motoras, sensoriales, cognitivas, emocionales, sociales y culturales.

Entre las actividades que se detallarán se encuentran las sesiones de psicomotricidad, que cuentan con el propio cuerpo como herramienta principal para trabajar la relación con el entorno, con otras personas y con el propio esquema corporal. En las sesiones de psicomotricidad también se pueden introducir tareas cognitivas, que mejoran áreas como la atención y la memoria. 

Otra de las actividades en la que centraremos nuestra atención serán las sesiones de relajación cuyos beneficios son de sobra conocidos en muchos aspectos de nuestro organismo. A nivel físico se produce una mejora del control arterial, así como una disminución de la tensión muscular y mejora del ritmo respiratorio. A nivel social mejora la autoestima, la relación con el entorno a través de la estimulación sensitiva y produce beneficios en patologías como el agotamiento o el estrés. 

Debido a que esta última actividad es una buena herramienta para mejorar el día a día de todos y que no requiere de muchos recursos externos, finalizaremos nuestra Escuela de Familias con una sencilla sesión de relajación y unas pautas para realizarlas en casa.

jueves, 3 de enero de 2013

Fisioterapia y Diabetes



La diabetes es una afectación del sistema endocrino que requiere un complejo abordaje desde todas las áreas sanitarias. En este caso, como parte primordial y necesaria se encuentra la atención médica y de enfermería como los principales responsables del control y evaluación de los datos de glucemia y la aplicación del tratamiento farmacológico en los casos y dosis necesarias. Sin embargo, otros profesionales podemos ayudar en el apoyo y educación de los pacientes que sufren esta enfermedad que deben adaptar su forma de vida cuando la diabetes les es diagnosticada.

La diabetes no es una enfermedad que tenga cura, los tratamientos van enfocados a mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones y alteraciones en los niveles de glucosa  que pueden producir graves  daños en los tejidos e incluso la muerte.

Pese a que no es una enfermedad mortal, la diabetes puede predisponer a la persona a otras patologías (por ejemplo pie diabético) o  dificultar procesos fisiológicos como la cicatrización.

Desde la fisioterapia  se aborda esta patología en dos aspectos: la prevención  y el tratamiento. La Organización mundial de la salud recomienda una dieta saludable acompañada de un ejercicio físico como principal herramienta de la prevención.

Pero el ejercicio físico no solo es adecuado antes de tener esta enfermedad, si no que después se convertirá en una herramienta fundamental para mejorar problemas  de peso, mantener en buen estado articulaciones y músculos, mejorar la circulación sanguínea y el proceso respiratorio y como un regulador de los niveles de glucosa.

Cuando la persona diabética realiza la actividad física debe ser supervisada por el fisioterapeuta para poder  adaptar el ritmo y dificultad a  cada caso y observar si hay signos que puedan significar una alteración de los niveles de glucosa

La fisioterapia se convierte en un aliado  más, que puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con diabetes, disminuyendo el impacto de la enfermedad en el día a día de pacientes y familiares.

                                                                     Isabel Vivas González
  Fisioterapeuta de Vitalia Alcalá de Henares