jueves, 27 de noviembre de 2014

Señales de alarma del Ictus. Causas, síntomas y tratamiento. Charla de las terapeutas ocupacionales de Vitalia en la Asociación de Mujeres de Alcalá



El martes 25 de Noviembre de 2014 Vitalia impartió una charla en la Asociación de Mujeres de Alcalá sobre el Ictus, la tercera causa de mortalidad entre la población española y la primera causa de mortalidad en las mujeres.

Dieron la charla Rebeca García Espartosa, Directora y Terapeuta Ocupacional de Vitalia Alcalá de Henares y Amanda Hidalgo, Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional de Vitalia Alcalá de Henares. Ambas  abordaron distintos enfoques, desde la prevención hasta el tratamiento rehabilitador y el seguimiento domiciliario.

Apuntaron que los ictus se producen cuando en el territorio cerebral hay problemas con la circulación sanguínea. Entre los principales factores de riesgo cabe destacar la hipertensión arterial, el sexo (es más frecuente en mujeres), la obesidad, el consumo de alcohol y tabaco, el sedentarismo, los antecedentes familiares y la diabetes. Puede tener causas  isquémicas (falta de riego sanguíneo) o hemorrágicas.  Es necesario analizar las diferentes secuelas que puede padecer un paciente tras sufrir un Ictus, ya que podemos encontrar problemas físicos, psicológicos y afectación de la esfera cognitiva. La detección precoz de los síntomas nos puede ayudar a disminuir las secuelas del paciente así como un inicio inmediato de la rehabilitación, ya que durante los 6-9 primeros meses tras sufrir un ictus es cuando más probabilidad de recuperación hay. Pasado ese tiempo, el proceso rehabilitador debe continuar para afianzar lo conseguido y para seguir mejorando los diferentes déficits, si bien es cierto, que a partir de ese momento los progresos serán más lentos.

Para la terapeuta ocupacional Rebeca García “la valoración inicial es fundamental para personalizar el tratamiento lo máximo posible y hacer más efectivas las acciones a llevar a cabo en el proceso de rehabilitación. Cada paciente  tiene diferentes necesidades de rehabilitación porque progresa de manera distinta. Las consecuencias  y grado de afectación de cada ictus son diferentes en  cada individuo, aunque siguen patrones comunes”.

En la rehabilitación de un ictus es clave la coordinación entre la terapia ocupacional y la fisioterapia, apuntó la fisioterapeuta Amanda Hidalgo, así la fisioterapia se encarga de los problemas físicos derivados entre los que están: alteración del tono muscular, alteración de la sensibilidad, alteración del equilibrio y la marcha y alteración del patrón motor. 

La terapia ocupacional participa en el proceso de rehabilitación motora y cognitiva del paciente de Ictus mejorando la independencia en las AVD´s y facilitando la recuperación de áreas como la orientación, cálculo, memoria, rehabilitación de praxias, gnosias… mediante estimulación cognitiva, talleres de memoria, etc. Las limitaciones que se padecen tras sufrir un Ictus, dificultan la independencia en las Actividades de la Vida Diaria (AVD´s) provocando la aparición de una mayor dependencia que afecta tanto al paciente como a los familiares. Y es fundamental para el éxito del programa rehabilitador que ambos, tanto paciente como familia tengan una alta implicación y participen activamente en el proceso de rehabilitación.

Cuando se produce un Ictus, es muy importante que la persona reciba estimulación desde una fase muy temprana y que esta estimulación se lleve a cabo por un equipo multidisciplinar que enfoque todas las áreas.  La fisioterapia en estos casos tiene como objetivo principal mejorar la independencia funcional de la persona, recuperando hasta donde sea posible la movilidad perdida y reeducando a los pacientes en su nueva situación funcional.
Desde la terapia ocupacional se plantean objetivos como la potenciación de la autonomía del paciente para facilitar su independencia lo máximo posible y el mantenimiento y/o  recuperación de la esfera cognitiva. Con todo ello queremos conseguir el mantenimiento del paciente en su domicilio y la recuperación físico-funcional.

Al finalizar la charla, y como consejo general a todas las asistentes, se les recomendó llevar un control de los factores de riesgo que se deben tener en cuenta haciéndose controles periódicos de las cifras de tensión arterial, evitando el consumo de tabaco y alcohol y llevando una dieta sana y realizando ejercicio físico de manera moderada.





domingo, 16 de noviembre de 2014

La memoria en los mayores

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Nuestra memoria es fundamental para conservar nuestra identidad. Gracias a ella recordamos quiénes somos, los nombres de nuestros familiares y amigos, dónde vivimos, cómo realizar todas las actividades (comer, andar, vestirnos…).  Los recuerdos nos permiten relacionarnos con los demás, hablar, escribir y conservar nuestra identidad.
Es una capacidad que se puede mejorar a cualquier edad. La ansiedad y las preocupaciones la pueden deteriorar.          

FASES DE LA MEMORIA
Las tres “R”:    REGISTRO (depende de la atención y la concentración)
                          RETENCIÓN (depende de la asociación, la visualización y el lenguaje)
                          RECUERDO (depende de las referencias o pistas para recuperarlo)

TIPOS DE MEMORIA:
-Memoria sensorial (olfato, vista, oído, gusto…)
-Memoria a corto plazo (recordamos algo que nos interesa en ese momento, como el precio al ir a pagar o un número de teléfono)
-Memoria a Largo Plazo (acontecimientos vividos, conocimientos aprendidos…)

LA MEMORIA EN LOS MAYORES:
No por tener más edad la memoria ha de empeorar.  Se conservan sobre todo los conocimientos, las habilidades, el lenguaje y los hechos remotos.
La buena memoria requiere: 
    Atención: sin atención no podemos retener recuerdos. Es la puerta de entrada de la memoria, muchos problemas de memoria son por falta de atención.
   Esfuerzo: todo lo que merece la pena requiere un esfuerzo, un trabajo para mejorar.
   Ejercicio: cuanto más se practique mejor memoria tendremos.

¿CUÁNDO SE DEBE CONSULTAR POR ALTERACIÓN EN LA  MEMORIA?
Cuando no es el mismo interesado el que nota un déficit de memoria, sino sus familiares o amigos.
Cuando se aprecia dificultad para aprender cosas nuevas.
Cuando se abandonan ciertas actividades cotidianas, como cocinar, comprar…
Cuando hay desinterés por aficiones, lectura, conversación, televisión…
Cuando se inicia una tendencia al aislamiento.
Cuando una persona se desorienta en un lugar conocido.

PARA MANTENER NUESTRA MEMORIA SANA: 
-Hemos de cuidar los hábitos de vida saludables, actividades sociales y culturales, tareas cotidianas.
-Potenciar la actividad mental (lectura diaria, informativos, programas divulgativos…)
-Es fundamental una dieta sana, baja en calorías y sal, tipo mediterráneo.
-El ejercicio físico a diario es muy importante, caminar una hora o media hora de bicicleta o de natación.
-Evitar los estilos de vida no saludables (sedentarismo, estrés, dieta rica en grasas, aislamiento social…) 
-Controlar los factores de riesgo cardiovascular, corregir alteraciones sensoriales con gafas o audífonos si fuera necesario.


José María Moral Pascual





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